30.3.15

Almejas a la marinera para #retotíaalia


Si os digo que esta es la primera vez que preparo almejas, ¿os lo creéis? Pues si, así es. Creedlo. Llevo muchos años cocinando, pero nunca hasta hoy había comprado y preparado unas almejas yo solita. Comerlas, las he comido en muchas ocasiones, porque me vuelven loca, así que en ese campo tengo una experiencia tremenda. Por eso, cuando vi que la propuesta salada del #retotíaalia de este mes eran almejas a la marinera, no lo dudé ni un segundo.

A Luz, responsable del blog Cocinando...un abril encantado y anfitriona del #retotíaalia de marzo, le tengo que dar las gracias por haber escogido esta receta. De no haber sido por ella, es posible que hubiera transcurrido mucho tiempo más antes de animarme a preparar unas almejas. Que mira que son sencillas, oye. A partir de ahora pasarán por mi cocina con frecuencia.

La propuesta dulce para el #retotíaalia en la que fijó el ojo Luz ha sido el helado de fresa. Buena elección, especialmente ahora que las fresas (o el fresón) están de temporada y en su mejor momento, precio, etc. Me pregunto cuántos de vosotros os habréis animado a prepararla o si, como yo, os habéis decantado por la receta salada. Tendremos que visitar a Luz para salir de dudas, ¿no? Pero, antes, os cuento cómo elaborar las almejas a la marinera.

Necesitamos
  • 250 grs de almejas
  • 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 100 grs de cebolla, en brunoise
  • 1 diente de ajo, picado
  • 1 cucharadita de harina
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce
  • 75 ml de vino blanco
  • 75 ml de caldo de pescado
  • Perejil picado
  • Sal

Preparación

Comenzamos purgando las almejas para que suelte toda la arena que puedan contener. Este paso es muy sencillo, tan sólo necesitamos introducirlas en un recipiente con abundante agua y un puñado de sal y dejar que ellas solas expulsen la arena que lleven en su interior. Durante el tiempo de purgado, entre 1 y 2 horas, hay que tener cuidado con las temperaturas para que las almejas no se echen a perder. Si las preparas en verano, o si vives en un lugar en el que las temperaturas son elevadas, es mejor que las introduzcas en la nevera.

Una vez purgadas, retiramos las almejas del agua sucia, las colocamos sobre un colador y las enjuagamos bajo un chorro de agua fría para que queden libres de cualquier resto de arena o suciedad. Reservamos.


En una sartén, calentamos el aceite y pochamos la cebolla junto con el ajo a fuego muy suave, para que no se doren. Cuando estén tiernos, agregamos la harina, removemos y tostamos durante un par de minutos. Agregamos el pimentón y removemos de nuevo. Inmediatamente después, para que el pimentón no se queme, regamos con el vino blanco y removemos con unas varillas hasta que desaparezcan los grumos que se puedan haber formado. Cocemos a fuego fuerte durante un par de minutos antes de incorporar el caldo de pescado.

Cuando el conjunto arranque a hervir nuevamente, sazonamos y agregamos las almejas. Tapamos la sartén y esperamos a que se abran, al vapor, antes de retirar del fuego y espolvorear con perejil picado.

Servimos inmediatamente y acompañamos de cantidades ingentes de pan :)

Y ahora si, ahora ya nos podemos ir a visitar a Luz y comprobar qué otras propuestas se unen a la mía en el #retotíaalia de este mes. Andando :)

23.3.15

Huevos rellenos con caviar de salmón


Ya os adelanté hace un tiempo, cuando escribía sobre huevos en la cocina, que, poco a poco, iban a ir haciendo aparición elaboraciones a base de huevo por estos lugares.

Los que me conocéis sabéis que soy muy cumplidora así que, después de arrancar la temporada de huevos con este huevo poché sobre salmorejo de tomates cherry y "un poco" más tarde de lo que hubiera deseado, continúo con unos sencillos pero vistosos huevos rellenos con caviar de salmón.

16.3.15

Bienmesabe o cazón en adobo


Madre mía, con esta son tres elaboraciones de pescado las que publico en el último mes y vais a pensar que en mi casa no se come otra cosa más que pescado. Pero no. No es el caso. Y no porque no quisiera yo que así fuera sino porque procuro satisfacer los gustos de todos.

Si en la entrada anterior, en la del arroz negro con chipirones, os contaba que me encanta encontrar elaboraciones de pescado que gusten a mi familia, en esta os diré que el bienmesabe se suma a la lista y que cuando lo preparo cae en un pis pas y el único reproche que puedo recibir es el de no haber preparado más.

11.3.15

Galletitas de limón [para una "personita" muy especial]


Hoy es un día especial, muy especial. Un día como hoy, hace ya unos taitantos años, llegó al mundo una "personita" que muchos de vosotros conocéis y a quien, no me cabe la menor duda, apreciáis tanto como yo.

Esta "personita" no es otra que mi nuestra querida amiga Yolanda, quien, a través de su entrañable Cocido de sopa, nos ameniza esos momentos blogs que tanto disfrutamos cuando nuestros puñados de responsabilidades nos lo permiten.

9.3.15

Arroz negro con chipirones


Encontrar una forma de poner pescado sobre la mesa y no escuchar ni una sola protesta es una de las máximas que me mueven en la cocina a la hora de elaborar mis menús semanales. Afortunadamente esta es una de ellas y, desde que descubrí que no sólo no hay quejas sino que todo son halagos cuando lo preparo, este arroz negro con chipirones se ha convertido en un habitual.

Cierto es que mis hijos se van haciendo mayores y que sus gustos cambian al mismo ritmo que el largo de sus pantalones. Con la edad se aventuran a probar platos que jamás habría imaginado en sus bocas hace dos, tres o cuatro años. Y eso me gusta. ¿Qué digo gusta?. ¡Eso me encanta!. Y también me hace muy feliz porque creo que saber apreciar la gastronomía es importante y enriquecedor. Estoy segura que no estoy sola en este sentimiento, ¿verdad?